RETOS DEL PLD ANTE EL 2016

La República Dominicana vive un histórico momento político. Nunca antes había logrado tener un presidente con una cifra de popularidad tan alta como la que logró alcanzar Danilo Medina Sánchez a inicios del año 2014, a sus 18 meses de ejercicio en el poder ejecutivo. El mandatario Dominicano contaba con un 90% de aprobación y aceptación de los dominicanos y dominicanas, de acuerdo con los resultados de la encuesta de Consulta Mitofsky, efectuada en el mes de febrero del año 2014.

Según la prestigiosa encuestadora, la valoración del primer mandatario encabeza la categoría sobresaliente, Ranking en el que sobrepasa a Rafael Correa Presidente de Ecuador, quien contaba en ese momento con un 75% y a su homólogo de Bolivia, Evo Morales con un 74%. 

En la gestión de Danilo Medina figura la puesta en funcionamiento del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos 911; el apoyo y relanzamiento de proyectos agropecuarios a través de sus visitas sorpresa que han significado la aprobación de más de 9,000 millones de pesos de financiamiento a bajísimas tasas de interés y la creación de 35,000 empleos, así como la conversión de muchos agricultores en agroempresarios. También el otorgamiento de más de 65,000 préstamos a micro, pequeños y medianos empresarios a través de la Banca Solidaria.

La revolución Educativa que impulsó con la asignación del 4% del PIB para la educación preuniversitaria. Igualmente, la puesta en marcha del Plan Nacional de Alfabetización "Quisqueya Aprende Contigo", plan que procura que la República Dominicana sea declarada territorio libre de analfabetismo.  

Igualmente la construcción de más de 28,000 aulas para la Tanda Extendida en donde a los escolares se les ofrece más horas de clases, desayuno, almuerzo y merienda. Así mismo la construcción de más de 100 Estancias Infantiles, la eliminación de las cuotas de recuperación en los hospitales públicos. 

Conjuntamente al alto porcentaje de popularidad del presidente, también resulta beneficiado el partido oficialista, Partido de la Liberación Dominicana (PLD),  quien goza de buena aceptación de la población, ante el debacle institucional que vive el principal partido de oposición, Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y porque al igual que Medina, el ex presidente Leonel Fernández, actual presidente del PLD, hizo posible, con sus tres gestiones de gobierno anteriores al actual mandatario, que los ciudadanos percibieran al PLD como el partido más organizado y mesurado, donde a muchas de las principales figuras son distinguidas por el excelente manejo en los debates públicos frente a temas de alto interés nacional. No obstante, es lamentable que prácticamente a 12 meses de las elecciones presidenciales y legislativas, ese partido no pueda aprovechar su posicionamiento, los 31 de 32 senadores en la cámara alta, la mayoría construida sobre la base a las alianzas con partidos minoritarios en la cámara baja, todos los aciertos y la popularidad del presidente Medina, para reafirmar su interés en brindarle al pueblo lo que demanda la oportunidad. 

Históricamente la República Dominicana ha vivido un inmenso número de reformas constitucionales para satisfacer y elaborar trajes a la medida de los distintos presidentes que por allí han desfilado. La última que se logró con los fines de reelección presidencialista, la hizo el Ex Presidente Hipólito Mejía y no obtuvo el respaldo de la población, quedando este intento fallido marcado en la historia dominicana como uno de los más funestos, poniendo en evidencia el descrédito de la palabra del presidente de turno, por su promesa no cumplida de no reelegirse y por el alto costo de una reelección repudiada.

Desde entonces los dominicanos y dominicanas, han visto la reelección como el interés individual de los presidentes en satisfacer su ego personal más que beneficiar a la mayoría de los ciudadanos.

En el presente año 2015, el presidente Medina cuenta con una aprobación de un poco más del 80%, cifra que evidentemente disminuirá dramáticamente si decide reformar la constitución para repostularse por otro periodo presidencial; y dejaría abierta la posibilidad a un resquebrajamiento en la estructura partidaria del PLD, dando así la oportunidad al principal partido de oposición de nutrirse de dicha situación.

Pero de todas formas tanto poder en un solo partido, su buen posicionamiento y la alta popularidad del presidente Medina, hace que todos fijen sus miradas en el desempeño institucional del PLD como partido comprometido con la nación y se les crea un reto mayor, porque si la ley de reforma no alcanza los votos necesarios ante la cámara baja, el grupo que propugna dicha ley, culpará al presidente del partido, Dr. Leonel Fernández, porque este también tiene el interés de postularse a la presidencia y también cuenta con un alto número de leales legisladores que lo prefieren a él. De ser así y Fernández lograra ser candidato, entonces aquellos altos dirigentes que promueven la figura del Presidente Medina, no quedarán satisfechos y la actitud que hasta ahora han demostrado es que si no se les complace, no apoyarán a Fernández. 

¿Lograrán vencer las ansias de poder algunos miembros de esa organización partidaria y permitirán que los tentáculos de la división se apoderen de su marca?

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