REPÚBLICA DOMINICANA VIVE UN MOMENTO HISTÓRICO Y TRASCENDENTAL.


República Dominicana Como Nunca Antes

Como la propia etimología de la palabra "Trascendental" lo explaya, muy significativa y de gran importancia histórica es el momento que vive el pueblo dominicano en estos instantes con dos eventos muy relevantes. 

Por un lado, tenemos como primer evento importante, el cierre del proceso de regularización de extranjeros, luego de casi un año de implementación se lograron regularizar 1 cuarto de millón de indocumentados haitianos y ya hoy, muchos de los que no lograron inscribirse a tiempo en dicho proceso, no les queda otra alternativa que recoger sus ajuares y partir a su tierra natal antes de ser deportados por la agentes de migración de la República Dominicana. 

Por otro lado, el segundo y también muy importante hecho es el actual proceso de reforma constitucional por el cual atraviesa este generoso pueblo, donde anoche el presidente de la República, Danilo Medina, en una de las alocuciones más breves y modernas que presidente dominicano alguno haya hecho, decide romper silencio para hablar de sus aspiraciones a repetir por un periodo presidencial de 4 años más, en medio de la incertidumbre y expectativas extrajeras con relación al tema Migratorio haitiano, pero estratégicamente éste decide no referirse al mismo. Se enfocó en explicar las razones por las cuales decidió cambiar de parecer ante la reelección, motivo por la cual fue diligenciado dicho proceso de reforma.

"Bien y mal hecho".

Ante la magnitud y trascendencia histórica de tales temas para el pueblo dominicano, es lamentable que estos hechos se escenifiquen mirando desde sólo un lateral del prisma. Aplaudir o abuchear no nos permite fortalecer nuestras posiciones frente a determinados temas, se requiere de espíritus inspiradores. Muchas opiniones encontradas frente a ambos temas, pero si únicamente se tratan desde el punto de vista político, desafortunadamente debo decir que se equivocan al hacerlo. Puesto que no se trata de ver quien o quienes salen ganando o perdiendo por el color de la bandera o de los sectores involucrados en dicho proceso de transformación. 

Aunque estoy más que convencido de que no poseo la verdad absoluta, soy partidario de que la soberanía de mi pueblo, las libertades que en él se comprometen, la democracia y la institucionalidad no son manteles de colores en manos de la psiquis política partidaria. Ese sentimiento patriótico que dignifica a todo hombre y mujer nacidos en esta tierra y que desde lo más profundo de su alma emerge cuando, tanto en su suelo natal como en playas extrajeras, sienten el orgullo de poder decir "YO SOY DOMINICANO/A". Ese sentir debe de estar acompañado de acciones que respalden, enérgicamente tal aseveración; porque así se engrandece la patria, porque es lo que realmente nos hace ser mejores ciudadanos y ciudadanas; porque es lo que nos hace fuertes y nos permite preparar el terreno para garantizar el éxito de las nuevas y futuras generaciones.

Más allá de simplemente iniciar un periodo más de campaña electoral, nuestro pueblo debe de hacer un alto en el camino y hacer un llamado a la conciencia. Es momento de renacer. Estamos frente a hechos para engrandecernos como nación. Sentemos las bases para fortalecer la democracia y la soberanía nacional. Es hora de escribir una nueva historia dominicana. 

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